Mañana fría, la salida neutralizada se hace con un buen grupo de ciclistas, como siempre el pelotón ilicitano camino de Aspe para unirse a la grupeta crevillentina, para realizar la corta etapa al Palomaret.
Paulo. Emilio Jose, Jose Vicente, Alberto, kikiu, Rosendo, Javier y Valeriano en la cima del Palomaret
Hoy el grupo talicol contaba con numerosas bajas, así y todo en el control de firmas se ha formado una grupeta decente que con valentía ha emprendido el camino a las duras rampas del Palomaret.
Valeriano, David, Paulo, Jose, Sastre y kikiu, en el Palomaret
Buena jornada, día perfecto para el disfrute del ciclismo, la etapa de hoy era tranquila salvo los kilómetros de montaña entre Agost y Petrer con la subida al Palomaret y la carretera en mal estado de la subida al Rincón Bello.
La salida se pospuso por el retraso en el control de firmas de Jose, que pensaba que la salida era a las 8:30 horas, después de solucionar el entuerto el grupo empieza la marcha en dirección a Agost, subiendo las pequeñas tachuelas del campo de golf y la subida para salvar las vías del tren.
En la bajada de esta última Sastre aprovecha la ocasión ayudado por la tranquilidad reinante en el grupo para embarcarse en solitario la subida al Palomaret, como se fue por delante, nadie sabe como hizo la subida.
El resto comparte esfuerzo hasta el mismo inicio del Palomaret por una carretera que ahora si da gusto utilizar, con un asfalto nuevo en buenas condiciones, esperemos que dure muchos años. En las primeras rampas el pequeño grupo campa a sus anchas, los primeros metros se pueden subir en grupo, pero cuando los desniveles exige un esfuerzo mayor cada uno sube al ritmo que le marca la carretera.
Por delante Sastre, en el pelotón Valeriano va colocando un ritmo sereno pero que exige a los demás apretar los dientes, en cada curva el esfuerzo se hace mayor y las diferencia entre los talicoles va aumentando, acabado el duro puerto se nota en los rostros el tremendo esfuerzo realizado.
La bajada se hace peligrosa por el estado de la carretera en algunos puntos, se llega al cruce y nuevamente la carretera empieza a picar, el Rincón Bello hace estragos el nuevo esfuerzo unido al mal estado de la carretera, mina la moral talicolera, Sastre por delante "impone su ritmo", el resto agrupado hace la subida con cuidado y sobre todo la bajada esperando siempre al último, aguantando el continuo traqueteo de la bicicleta.
Sorteando los baches, las piedras, un pinchazo inoportuno calma el nerviosismo del grupo, el resto de la bajada hasta Petrel se hace mas llevadera llegando al avituallamiento liquido.
Camino de Monovar el grupo empieza a marcar un ritmo ligero, demasiados intentos de escapadas sin ningún resultado positivo. En el Col d'aspen nuevos intentos de fuga de Sastre, que son controlados por la cabeza del pelotón, arriba Paulo, Sastre y Jose en el primer grupo, el resto ya sin opciones decide tirar la toalla.
La bajada hasta la ITV, fue controlada en todo momento por Jose y Paulo amargando a Sastre cualquier intento de fuga.
Martes 8 de diciembre día de la Purísima, la idea era poder estirar piernas y hacer pocos kilómetros. Pues no, hemos ido a subir el Palomaret, algunos talicoles no conocían las duras rampas, de esta carretera sin salida, que solo llega hasta arriba.
La idea inicial era acercarnos al Rincón Bello, pero una avería en la bicicleta de Zafra nos hizo perder un tiempo precioso, pero ya que estábamos por allí, nos decidimos ir al Palomaret.
Desde Agost hasta el viaducto, el aire de poniente, hacia que el ritmo fuese lento, pero la dichosa rotura de cadena en el "triciclo de Zafra" ocasionó más lentitud y así con el cuerpo medio tieso empezamos a subir la primeras rampas del Palomaret.
Una, dos, tres... Curvas a la izquierda con todo el poniente de cara y observando hasta donde llega. Curvas a la derecha el dios Eolo ayudando y nosotros deseando que no cambie la orientación. Cuatro, cinco seis curvas más, en la penúltima el abatimiento hace mella, y las piernas te ordenan que bajes, pero la cabeza dice que no y aguantas el sufrimiento hasta llegar... a los últimos metros del Palomaret donde el sol se esconde detrás del impresionante peñasco que tienes que subir y el asfalto húmedo que queda nunca se acaba. En esos momentos tu cuerpo piensa en llegar y poder recuperarse.
Al final todo el esfuerzo realizado vale la pena, el impresionante paisaje de la costa mediterranea y sobretodo toda la sierra del Maigmo, contemplada desde otra perspectiva
La bajada un poco peligrosa por las piedras y tierra de las últimas lluvias, pero
llevadero, hasta que cerca de Agost pinchazo y nuevo parón.
Todos han subido, unos antes otros después, pero han subido. (fotos)