ELCHE - RASPAY - CANALOSA

Paulo, Rosendo, Juan, Jose Vicente, Nico, Paco, Toni, Vidal,
Gomis y Emilio en la plaza de la iglesia  de El Raspay
Nueva jornada con los termómetros "tiritando", en el control de firmas bastantes componentes del grupo talicol, en espera de iniciar una nueva etapa por carreteras desconocidas por la mayoría del grupo.

 Se pone en marcha el pelotón  y camino de Aspe se sube con calma, la temperatura no daba opción a forzar la máquina de salida. Los talicoles crevilletinos se unen al grupo camino de La Romana. La marcha sigue con el mismo desarrollo, pedaleo constante y tranquilo, el aire molestaba lo suyo y el grupo se va protegiendo haciendo  relevos . Se llega al cruce con Pinoso y el pelotón talicol toma la carretera que lleva a Paredón, localidad cercana a Pinoso, camino de Raspay. 

Varios componentes del grupo, sin querer aumentan el ritmo de pedaleo, los mas castigados del grupo van notando el esfuerzo extra y comienzan a ceder, la cabeza de carrera aminora ´la marcha esperando que los rezagados entren en la disciplina del pelotón.

Pero así y todo, algunos ciclistas no están dispuestos a sacrificarse más y en el cruce con la carretera que lleva a Pinoso, deciden abandonar al grupo.

El resto sigue la marcha, quedaba lo mas duro de la etapa, llegar hasta la localidad murciana, donde  los más de setecientos metros de altitud daban fe  del duro invierno mediterráneo. 

En teoría  lo más duro de la jornada ya estaba hecho,  después del avituallamiento, la carretera ya es favorable, en algunos tramos, incluso el aire ayuda al pelotón a alcanzar altas velocidades. Se cruza la  localidad de La Algueña, camino de El Cantón, con todo el grupo  compacto. La carretera gira hacia la izquierda y el aire que antes ayudaba, ahora sopla de costado, cortando de raíz la alegría de la marcha talicolera.

Se cruza El Cantón camino de la Canalosa, la pequeña cota de 5ª categoría, entre ambas localidades, supone un duro esfuerzo para varios componentes del pelotón talicol, los semblantes alegres de las primeras horas habían desaparecido, El esfuerzo se va notando y el grupo decide aminorar la marcha hasta cruzar La Canalosa.

Nuevamente en la bajada hasta El Hondón de las Nieves, el pelotón marcha a buen ritmo, llegando al Col D'aspen, donde, hay una tregua entre los componentes del grupo, y con armonía y "buenos alimentos" se consigue llegar a las calles ilicitanas, no sin el consiguiente agotamiento físico.
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